Declaro que ni aborrezco ni amo el sistema federal ni el centralismo. Que como ciudadano particular y como funcionario público me adheriré a uno o a otro sistema tan luego como cualquiera de ellos sea adoptado por la Nación y montado sobre él el gobierno de mi patria.
Es indudable que la familia Gándara es una de las más antiguas de Sonora y que sus integrantes han sido importantes para la conformación de nuestra historia regional.
Manuel María Gándara de Gortari (1801-1878), mi tatarabuelo, fue hijo del súbdito español Juan Gándara Moreno y Melgares (1768-1829), nacido en Granada, y de María Antonia Gortari Morales (1780-¿?), originaria de Ures, quienes fueron desterrados por el decreto de expulsión de los españoles de México, de 1829. Permanecieron en el país sólo sus hijos nacidos aquí, Manuel María y Francisco, aunque luego sus padres volverían.
Manuel María, nacido en el mineral del Aigame, comisaría de San José de Pimas, municipio de La Colorada, se casó con Dolores Balvanera Paula de Aguilar Escobosa (1813-¿?), originaria de San Miguel de Horcasitas.
El general Manuel María Gándara de Gortari fue alcalde constitucional de primera elección de la ciudad de Hermosillo en 1829; había sido diputado constituyente del Estado de Occidente en 1824 y lo sería también del Estado de Sonora en 1831. Antes fue encargado por la Iglesia católica de Sonora como recolector de los diezmos obligatorios a pagar por los fieles.
Asimismo, gobernador y comandante militar del estado designado por el presidente de la República, general Anastasio Bustamante en 1837.
Manuel María fue prácticamente la cabeza visible, durante muchos años, de un grupo de empresarios del centro del estado –Ures-Hermosillo-Guaymas–, entre los que figuraba principalmente Manuel Íñigo Ruiz, quien estableció junto con otros personajes la importante Fábrica de Hilados y Tejidos de Los Ángeles, cercana a San Miguel de Horcasitas. El 17 de junio de 1831 se integró al Supremo Tribunal de Justicia del naciente Estado de Sonora, junto con su cuñado Juan de Dios Castro Hugues, de origen ecuatoriano, y con Cayetano Valdez, quienes formaron parte como magistrados de dicho tribunal. Igualmente fue nombrado fiscal de esa instancia judicial.
La capital del estado cambió en 1832 de Hermosillo a Arizpe, y de ahí a Ures por la voluntad de Manuel María, a fines de 1838. Fue el “ave de las tempestades” de la política y la guerra civil en Sonora desde 1837, metido siempre en problemas, sobre todo en sus pugnas con el general José Urrea, así como en la llamada Guerra de Castas, levantando en armas a las tribus más belicosas, hasta 1856, cuando fue desplazado por el general Ignacio Pesqueira y perdió la hegemonía que había mantenido por espacio de más de veinte años en Sonora.
En 1864 apoyó la intervención francesa en México y el imperio de Maximiliano, por lo que fue encarcelado después de la derrota en 1867. Terminó sus días en Hermosillo, el 4 de octubre de 1878, de muerte natural en su casa.
Manuel María Gándara fue un personaje muy especial en la historia sonorense, dotado de una inusual capacidad de movilidad política. Podía tomarse una damajuana⁴ de mezcal con las tribus más fieras del estado en su hacienda de Topahue (adquirida en 14 000 pesos en 1840 a Juan Fort), cerca de Ures, su cuartel principal, y salir al otro día a caballo a Guaymas, tomar un barco que lo llevara a Mazatlán, Manzanillo y Acapulco, luego irse en diligencia a la Ciudad de México, hospedarse en el hotel La Gran Sociedad⁵ (uno de los mejores de la ciudad), y beberse una botella de champaña con el presidente, general Anastasio Bustamante.
Como ya lo dije, Manuel María fue mi tatarabuelo. Mis bisabuelos paternos fueron Fernando Gándara Aguilar y Constanza Vessins Riesgo, y mis abuelos paternos fueron Manuel María Gándara Vessins y María Laborín Morales, estos últimos originarios de San Miguel de Horcasitas y Ures, Sonora, respectivamente.
Afectuosamente,
Javier Gándara Magaña